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Diputada al Parlamento Latinoamericano. Abogado, experto en Dcho Penal, Criminología y DDHH. Vicepresidente Nacional Un Nuevo Tiempo. Miembro de la Mesa de Unidad.

martes, julio 04, 2006

Artículo publicado en el Diario El Universal, el 4 de julio de 2006. Delsa Solorzano// Cuando Chávez se entere.

Delsa Solórzano // "Cuando Chávez se entere"
El Universal, 4 de julio de 2006

HACE DIAS OCURRIO un atroz accidente en los restos del viaducto 1 de la autopista a La Guaira. La mala señalización hizo que un conductor, en lugar de tomar la trocha, siguiera hacia el antiguo viaducto, precipitándose el automóvil al vacío. El saldo del accidente fue la muerte de todos los tripulantes. En un país civilizado, el Estado asumiría su responsabilidad por la negligencia que causó el fallecimiento de cuatro ciudadanos. En Venezuela, bien gracias.
LAS VIAS de nuestro país dan dolor. Recorrer la autopista Regional del Centro es atestiguar la variedad de incidentes de tránsito. A Guárico no se puede ir sino en un 4x4. Y la vía a oriente da grima.
Pero allí no acaban las penurias del ciudadano común. El pueblo protesta la falta de vivienda y las madres venezolanas son las principales víctimas. queja por la ya perniciosa inseguridad es cada vez mayor. Frente a los organismos públicos, cientos de ciudadanos piden respuesta gubernamental. Piden, y no les escuchan.
Los transportistas son de los más afectados por la inseguridad. Los robos a mano armada en vehículos de transporte público aumentan. Ni hablar de la creciente cantidad de hogares que a diario pierden su cabeza de familia a causa de muertes violentas.
Por si fuera poco, los problemas de salud no se resolvieron con Barrio Adentro. Acérquense a cualquier hospital público un viernes en la noche. Basta pasar por la puerta para ver la impresionante cantidad de heridos esperando atención médica, la cual, por mucha mística que tengan nuestros galenos, como en efecto la tienen, no podrá ser atendida simplemente por la pecaminosa falta de insumos médicos.
NUESTROS NIÑOS son víctimas de la desidia gubernamental. Las escuelas públicas fueron inmunes a la conversión en bolivarianas. No hay pupitres, los maestros están pésimamente pagados, los comedores no funcionan o intoxican a nuestros muchachitos.
¿Qué nos queda entonces hacer cuando el Gobierno nacional simplemente hace oídos sordos ante las súplicas de todo un pueblo que, desesperado, grita exigiendo seguridad, mejoras en la vialidad, salud, educación y vivienda?
El reyecito de Miraflores está muy atareado dilapidando nuestra renta petrolera por el mundo y ocupándose de los problemas de Bolivia, Perú, Cuba, Brasil, Argentina, Irán o Corea del Norte, como para percatarse de lo que ocurre en nuestro suelo.
En las protestas es común ver a ciudadanos afirmando que lo que ocurre es responsabilidad de tal o cual funcionario, y que seguramente, "cuando Chávez se entere", los problemas se van a resolver, pues el mayor inconveniente es que "él no sabe nada".
COMIENZO A CREERLO. Casi formo parte de los millones que creen que Chávez no sabe. Porque, ¿cómo va a saberlo si no vive aquí? Vive montado en el avión presidencial; llega de Bolivia, viaja a Panamá y de regreso se encampana para Corea y pare de usted de contar. Chávez no puede saber lo que padecemos porque es un turista en nuestra tierra.
Quienes sí sabemos lo que pasa somos nosotros, los ciudadanos comunes y los candidatos presidenciales de oposición, quienes están recorriendo el país, por tierra, con sus propios medios y quienes sí escuchan a la gente, algo que "el que te conté" no hace.
Miembro de Primero Justicia
http://www.eluniversal.com/2006/07/04/opi_art_04591F.shtml